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2019-02-05    08:39:53

Museo Costumbrista, el olor histórico y cultural de Álamos 

Por Claudia Pacheco Ocampo

Álamos, 5 Feb (Notimex).- Huele a naftalina, a los viejos libros, a humedad en las paredes, huele a pasado. Huele a los carruajes en las calles empedradas iluminadas por linternas de gas, huele a sombreros de copa, a muebles antiguos y a los frijoles que se cuecen en una olla de barro al interior de una cocina del siglo XIX.

Son olores históricos y culturalmente significativos. Se viven en el Museo Costumbrista de Sonora, cuyo edificio data de fines del siglo XVIII. Fue adquirido y restaurado por el gobierno del estado de Sonora en 1984 y en él se albergan dioramas, exhibiciones de modas de épocas anteriores, maquinaria, utensilios y todo tipo de antigüedades.

Se divide en diversas salas y áreas tanto temporales como fijas. La sala A se refiere al ambiente de Álamos con imágenes de los primeros fundadores y facsímiles de documentos.

Después viene el espacio de las minas, aquellas que distinguían a la región a finales de 1800, pues Álamos exportaba más plata que cualquier otra área minera de México.

La exhibición comienza en lo que pareciera el interior de una mina. “Incluye muestras minerales, equipo de ensaye, carritos transportadores, candados viejos y herramientas típicas”, explicó Jesús Antonio Estrada Cantú, quien desde hace 35 años es director general del Museo Costumbrista de Sonora.

La prosperidad derivada de las minas de plata hizo que Álamos fuera un centro de actividad bancaria y comercial, por lo que se fomentó un imperio rico en agricultura y ganadería que puede observarse en la Sala C, dedicada a la Industria y Tecnología.

Después viene la Sala de Costumbres de Época que muestra la moda elegante de 1865 a través de litografías. Se observa a quienes fueron los ciudadanos prominentes y cultos de Álamos. Aquellos que escuchaban música en el fonógrafo Alva Edison, que guardaban sus objetos valiosos en grandes baúles y cargaban para todos lados con su escupidera personal.

En otra vitrina lucen los abanicos de las mujeres elegantes, las flores o plumas que como adorno se colocaban en el cabello y sus alhajeros. Los relojes para analizar el tiempo, la vajilla de porcelana en una vitrina de madera y los antiguos comedores.

“El edificio que alberga al Museo Costumbrista de Sonora se construyó en 1868, originalmente fue la Mercería La Paz, había sucursales en Hermosillo, Guaymas y Álamos. La otra mitad era la casa habitación de los dueños de la tienda, la familia Gómez La Madrid”, indicó Jesús Antonio, quien es museógrafo y museólogo de profesión.

El recinto abrió sus puertas el 10 de noviembre de 1984. Dos de sus salas rinden homenaje a Alfonso Ortiz Tirado, reconocido tenor y ortopedista mexicano. Es en su honor que desde hace 35 años se realiza el Festival Alfonso Ortiz Tirado (FAO).

En el área de Mobiliario y Enseres Domésticos destacan objetos que datan de 1800 y que se encontraban en las casas de Álamos, incluyendo utensilios básicos de cocina, cubiertos y cristalería fina.

“Mucho del material que tenemos fue donado por familias oriundas de Álamos. Cuando se habló de crear el museo, la gente estaba renuente a prestar objetos y cuando se les convenció dijeron que al día siguiente de la inauguración recogerían sus pertenencias.

“Sin embargo, cuando vieron la seriedad del evento y la presencia de las autoridades, sí regresaron, pero a renovar contratos y a traer más cosas, pues se dieron cuenta que lo mejor era que la gente disfrutara de los objetos a tenerlos guardados en sus casas”, resaltó en entrevista con Notimex.

El Museo Costumbrista de Sonora que al año recibe alrededor de 30 mil visitantes, posee más de 2 mil 600 objetos y en una bodega aparte se guarda una cantidad que se va intercambiando cada cierto periodo.

“La gente que viene disfruta mucho al ver los billetes y las monedas, La más antigua es una de cobre de 1828 y pertenece a una colección que se hizo en Álamos.

“La cocina les fascina porque es la original que había. Está ambientada con canastas, un filtro para agua, bateas o artesas para hacer queso y pan; metates para moler maíz, una estufa y un horno de leña”, indicó.

También llaman la atención las máquinas de escribir y de coser, las planchas, las vitrolas y las lámparas de gas. Quien asiste al Museo Costumbrista de Sonora echa a volar su imaginación, se propone a viajar en el tiempo y con todo lo visto en las salas, analiza cómo es que vivían nuestros antepasados.

Presentaciones de libros, conferencias, proyecciones de películas, conciertos de cuerdas o de ópera, talleres con niños y otras actividades, también se desarrollan en el auditorio del museo. El costo por acceso es de 5 pesos mientras que a los adultos se les cobra 10 pesos.

“Prácticamente la entrada es un precio simbólico, podríamos no cobrar, pero lo hacemos para que quien llegue valore lo que verá en las salas. El horario es de miércoles a domingo, de 9:00 a 18:00 horas”, concluyó.

 




NTX/CPO/LMC/RA

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