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2018-12-05    08:14:56

Copa Libertadores genera vuelos extra, detenciones, críticas y decepción

Buenos Aires, 5 Dic (Notimex).- La decisión de llevar la final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors a Madrid generó entre la decepción de los hinchas y las críticas de los clubes y del presidente argentino Mauricio Macri, así como la euforia de fanáticos que agotaron costosos vuelos a la capital española.

 

A ello se suma la detención de uno de los fanáticos que apedreó el autobús de Boca Juniors el pasado 24 de noviembre, en una agresión que derivó en violentos enfrentamientos que obligaron a la Confederación Sudamericana de Futbol (Conmebol) a suspender la final que debía disputarse en la cancha de River.

En las calles de Buenos Aires, en los medios de comunicación y en las redes se multiplican a diario los lamentos de hinchas que se quedaron sin disfrutar en su propio país de una final histórica, porque por primera vez los dos clubes más importantes de Argentina definirían la Libertadores.

“No podemos viajar por la crisis económica, pero además ni ganas tenemos ya de ver el partido, entre tanto negocio que hicieron, nos quitaron cualquier ilusión”, afirmó Pedro Villar, fanático de River por herencia familiar, que por primera vez a sus 58 años se perderá una final de su querido equipo.

En el mismo caso se encuentra Silvana Acosta, joven hincha de Boca Juniors  que consideró que no importa quién gane el domingo porque “ya no hay nada qué festejar, perdimos todos”.

Algunos hinchas están decepcionados, pero bastó que la semana pasada la Conmebol anunciara que la final sería el 9 de diciembre en el estadio Santiago Bernabéu, del Real Madrid, para que otros futboleros agotaran los vuelos a Madrid, los cuales de pronto subieron de precio hasta rondar los cuatro mil dólares.

Ahora, a cuatro días del partido, ya no hay vuelos directos y los que incluyen escalas de hasta 15 horas en alguna otra ciudad europea valen alrededor de dos mil dólares, entre 50 y 70 por ciento más de lo que costaban hace dos semanas.

Es tanta la demanda, que la víspera la empresa estatal Aerolíneas Argentinas puso a la venta dos nuevos vuelos exclusivos para hinchas que quieran ir a presenciar la frustrada final, a un valor de dos mil 300 dólares saliendo el sábado y volviendo el lunes.

Como fiel reflejo de la rivalidad que suele traducirse en violencia, la aerolínea decidió separar a los fanáticos, por lo que un vuelo será exclusivo para hinchas de River, y otro para los de Boca.

El equipo xeneize partió la víspera rumbo a Madrid escoltado por miles de hinchas que les dieron aliento a los jugadores en medio de una nueva polémica, ya que la caravana fue encabezada por Rafael Di Zeo y Mauro Martín, dos líderes históricos “barrabravas”, como se conoce a los grupos de choque de los clubes de futbol de Argentina.

Al mismo tiempo, las autoridades confirmaron la detención de Matías Firpo, un socio de River, acusado de haber participado en las agresiones del 24 de noviembre, por lo que el propio club ya le abrió un sumario para iniciar su proceso de expulsión.

Ya sin posibilidad alguna de cambiar la decisión de Conmebol, River anunció, en medio de quejas, que devolverá el importe respectivo a las 66 mil personas que pagaron sus entradas para la suspendida final.

“El Club Atlético River Plate ratifica su rechazo al cambio de sede para la final de la Copa Libertadores dispuesto por la Conmebol. Esa decisión, ajena al Club, desnaturaliza la competencia continental y afecta la igualdad de condiciones a partir de la pérdida de nuestra condición de local”, denunció en un comunicado.

El presidente Macri, en tanto, confirmó el envío de un proyecto de ley que endurece las penas contra los “barrabravas” y reveló que la decisión de la Conmebol se basó no sólo en los piedrazos a los jugadores, sino en los escupitajos que recibieron dirigentes internacionales de futbol en la cancha de River.




NTX/I/CGR/DAS/DE

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