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2017-04-17    11:08:01

Taxco vive el fervor religioso en Semana Santa desde hace más de 400 años

Por Adriana Covarrubias. Corresponsal

 

 

Taxco de Alarcón, Gro., 17 Abr (Notimex).- Turistas nacionales y extranjeros viven el fervor religioso en Semana Santa año con año en esta ciudad colonial, donde el Jueves y Viernes Santo, por más de 8 kilómetros las angostas calles empedradas fueron escenario para el paso de la procesión de los Encruzados y los Cristos.

 

 

Así como ánimas, flagelados y encorvados, con cuya penitencia, como cada año lo hacen al celebrar estas procesiones, ocasionaron el desbordamiento de la fe, la devoción y el asombro entre los asistentes.

 

 

Durante más de 400 años, Taxco ha mantenido la tradición de la Semana Santa, donde guerrerenses, turistas nacionales y extranjeros acuden para presenciar la escenificación de la última cena, el lavatorio de los pies y la representación de Judas Iscariote en la Iglesia de Santa Prisca, que da vida a la Procesión del Prendimiento, que concluye en la parroquia de San Nicolás.

 

 

Entre olores a copal, oraciones y alabanzas, la fe se deja sentir a lo largo de la Procesión del Santo Entierro, donde feligreses, en su mayoría turistas, hacen peticiones a Jesús, llevado en un ataúd de cristal, acompañado por la Virgen de los Dolores, San Juan Evangelista, La Magdalena y penitentes.

 

 

En el ex convento San Bernardino de Viena, luego de llevarse a cabo el Descendimiento del cuerpo Santo que fue crucificado, procede la segunda Procesión del Santo Entierro, donde ahora el cuerpo de Jesús vestido de blanco sale por las calles de está ciudad colonial, en un ataúd de cristal.

 

 

Los encruzados, las ánimas, los flajelados y los encorvados forman parte de la procesión del Santo Entierro, donde también hombres y mujeres vestidos de negro y otros portan listones de color morado sobre sus vestimentas, caminan con velas blancas y sirios y acompañan a la Virgen de los Dolores durante el pésame y en señal de luto.

 

 

Entre oraciones, canto y música de percusiones y cuerdas, pasan por las calles empedradas de esta ciudad colonial, Jesús en su ataúd de cristal y feligreses que en su momento se hincan, repiten oraciones y piden con fe por la salud de familiares o por otras circunstancias.

 

 

También los feligreses hacen peticiones a los flajelados, sobre todo durante una parada para azotar su espalda como parte de las penitencias que ofrecen a Dios.

 

 

En el zócalo, los comerciantes sacan a su paso de la Procesión del Santo Entierro, las mesas llena de flores que una vez bendecidas son regaladas a los feligreses.

 

 

El ataúd de cristal donde llevan el cuerpo de Jesús es cargado por hombres vestidos de negro y acompañado por sacerdotes y escoltado por hombres que escenifican a los romanos.

 

 

Los turistas y lugareños se unen a la procesión y participan en el recorrido por las calles de Taxco, que termina en el ex convento.

 

 

Más tarde, alrededor de la media noche se realiza otra procesión, que es la del Silencio donde también participa la Virgen de los Dolores y devotos vestidos de negro, inundando el lugar de fervor religioso.

 


NTX/ACS/LNP/AEG/IE/FT

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